AngelLokito
31/01/2013, 01:16
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Por Federico Ceridono
Durante años se escuchó hablar a los principales intelectuales del campo político, económico y social que un pueblo pobre e ignorante es mucho más manso y fácil de dominar por el poder de turno. El peronismo, y especialmente el kirchnerismo han sabido sacar provecho de esto durante las últimas siete décadas, y lo han aplicado hasta llegar a niveles escandalosos. Populismo, clientelismo y demagogia son los pilares de un modelo de país destinado al fracaso, llevando al pueblo a la miseria extrema, pero donde sus funcionarios son cada vez más ricos y poderosos.
Sin embargo, no nos podemos quedar con la definición de pobreza referida solamente al ámbito económico, siendo que cada vez es más notoria la flaqueza de valores, cultura y educación de la sociedad argentina, algo que los K han sabido explotar para llevar a cabo sus intenciones de quedarse con todo.
Presos de un plan
No podemos ser ajenos al extraordinario crecimiento económico que el país experimento entre 2003 y 2007, y en menor medida en el periodo 2008-2010. Sin embargo, esto no se condice con los índices de desarrollo humano. No ha habido, valga la redundancia, desarrollo de los sectores sociales más postergados, sino que solo se ha evidenciado una marcada diferenciación entre el 20% más rico y el 20% más pobre, sumado a que la clase media se ha visto acorralada por una presión fiscal alarmante, llegando hasta niveles cercanos al 50% del sueldo de un asalariado. La inflación, según índices de organismos privados, organizaciones sindicales y legisladores nacionales, y tomados en nueve centros urbanos del interior del país, muestra una inflación promedio del 25% anual.
Por otro lado, el monto de gasto social aumentó considerablemente. Para el 2013, por ejemplo, se prevé un gasto del 9,5% del PBI, hoy estimado en aproximadamente 500 mil millones de pesos. Es importante resaltar que la ayuda social a sectores postergados es importante, pero debe ir acompañado de políticas firmes y contundentes de creación genuina de trabajo. Justamente este es el primer instrumento de dominación kirchnerista sobre las clases más bajas: el hecho de estar atados a los planes sociales para la subsistencia ante un panorama económico cada vez más complicado, hace que la manipulación electoralista y el aparato clientelar estén más activos que nunca.
Es indiscutible que frente a la posición de vulnerabilidad del ciudadano ante la incertidumbre sobre el rumbo del país, y sobre su propia realidad familiar, hace que termine siendo cooptado por los planes, los bolsones y el dinero. Si se tienen en cuenta además las amplísimas estructuras de base conformadas por punteros que amenazan a los beneficiarios, allí se puede encontrar gran parte del caudal de votos que obtuvo el oficialismo. Nunca ha estado tan viva la expresión de que “muchos argentinos votancon el estomago y no con la cabeza”, y también podríamos agregar el miedo. Porque estos operadores políticos los amedrentan con la posibilidad de quitarles su único ingreso si no se vota por el gobernante de turno, todo comprobable a través de las cientos de denuncias efectuadas, por ejemplo, en el marco del programa “Argentina Trabaja”. Esta situación es más palpable todavía en las provincias kirchneristas devenidas en feudos, como Misiones, Formosa, Chaco, Tucumán, La Rioja y San Juan; y también en los municipios del Conurbano dominados por los todopoderosos barones que se mantienen en el poder, en algunos casos, desde hace mas de 20 años, sustentados por sus propias mafias involucradas en el narcotráfico, y con las barrabravas de clubes como sus fuerzas de choque. Si nos guiamos por números y estadísticas, hay unos cuantos indicadores que evidencian la precaria situación en la que viven millones de argentinos. La nombrada dependencia de la asistencia social, el crecimiento de la informalidad laboral, la presencia de un amplio sector de la población que no puede acceder a la vivienda propia (27,9%), amplias carencias en servicios de infraestructura básicos (el 48,8% de la población no tiene gas de red, el 51,2% no tiene cloacas, 15,16% viven sin retrete, 17,4% no tiene agua de red) y el aumento de la población en villas de emergencia (50% desde 2003) son algunos de ellos.
Una educación herida de muerte
Nunca como ahora se ha visto semejante degradación cultural en nuestro país, que en décadas anteriores pudo jactarse de tener uno de los mejores sistemas educativos de Latinoamérica. La inversión estatal en educación creció, es cierto. Pero más no significa mejor. Que la asistencia a la escuela del sector etario entre los 14 y 17 años sea apenas mayor al 81%, es preocupante. La constante baja en los resultados a nivel internacional en los exámenes de calidad educativa, donde la Argentina salió siempre en los últimos diez lugares, debe llamarnos poderosamente la atención. El gobierno debe entender que ciento noventa días de clase (y sumando) no significan una mejora sustancial en la calidad educativa. Deberían empezar por procurar la excelencia educativa, con la revisión del material de estudio, que en muchos casos esta desactualizado. También se debería prestar atención a los reclamos de los maestros, cuya posición privilegiada en el sistema educativo les permite apreciar los problemas de fondo. Hoy en día, con tal de mantener índices altos de alfabetización, se permiten hasta cuatro materias previas, y múltiples instancias para aprobar a los alumnos. La consigna parece ser “todos tienen que pasar de curso, a como dé lugar”. Pero del papelón internacional no se vuelve, porque a nivel mundial los indicadores surgen a partir de las pruebas de calidad, cuyos paupérrimos desempeños ya hemos advertido.
Lo más aberrante de todo quizás es esta política no reconocida de empezar un proceso de adoctrinamiento en los niños y jóvenes. Se quiere instaurar una especie de revisionismo histórico muy parcializado, donde hechos clave de la historia argentina han sido sistemáticamente eliminados o alterados. Hoy en día no se estudian en profundidad los golpes de estado anteriores al de 1976, y el de 1943 se lo enseña como uno de carácter especial, porque es el que dio inicio al gran gobierno peronista, como si el golpe estuviese legitimado por las acciones de gobierno posteriores, mostrando como que “el fin si justifica los medios”, cosa que se aplica también para los grupos extremistas de la década del setenta, tomados como esa juventud maravillosa y revolucionaria. Mención aparte para la cada vez más escandalosa intromisión de “La Cámpora” entre los jóvenes. Sin dudas que la participación política de la juventud es buena, pero la finalidad del kirchnerismo con ese proyecto nunca ha estado más evidenciada. Sabiendo que todavía cuentan con un relativamente alto apoyo en ese sector, lo meten “de prepo” en la vida política, sin una adecuada formación ciudadana, para agrandar la cantidad de potenciales votantes.
Populismo al extremo
Como si fuera poco, el gobierno ha tomado la senda clásica del populismo peronista, y la ha magnificado de forma exponencial. Todavía no se entiende como se esté malgastando el dinero de la Anses en medidas tan polémicas como subsidiar deportes como el futbol y el automovilismo. El caso del deporte de la redonda es el más cuestionable, siendo el más profesionalizado del mundo, y más grave aún conociendo los negociados turbios y los entramados mafiosos formados por dirigente y managers. $4000 millones otorgados en los últimos tres años, una cifra astronómica. ¿Y no pueden pagar el 82% móvil de las jubilaciones, porque si no se funde el país? ¿Cuántas de las decenas de miles de sentencias de la justicia previsional se podrían haber pagado? Concretamente, con semejante dineral se podrían haber construido 500.000 viviendas del Plan Procrear, 36 hospitales bien equipados, 666 escuelas, mantenido 19.029 comedores durante un año, pagado 1.290.322 sueldos básicos docentes, y otorgado 18.814.814 asignaciones universales. Y eso sin contar los más de $1000 millones de publicidad oficial en la programación, durante el mismo período. Sin lugar a dudas, la medida de gobierno más derrochadora de recursos de la historia del país.
Complementando esto, el plan “LCD para Todos”, que otorgaba televisores con decodificador de televisión satelital terrestre (de cuyos veinticuatro canales, veintidós son de grupos aliados) en cómodas cincuenta cuotas, financiadas por el Banco Nación, pero con fondos sacados del organismo previsional. Como anécdota curiosa, durante la década de 1930, en la Alemania Nazi había un plan de similares características, en donde a los ciudadanos se les regalaban radios que podían captar únicamente la emisora estatal.
Peor todavía: entre Enero y Octubre del 2012, se repartieron aproximadamente 293 millones de pesos en publicidad oficial en los principales diarios del país, destinándose el 99,2% a los medios afines al gobierno, en desmedro de los principales medios opositores como Clarín, La Nación, Perfil y El Cronista.
Era clara la jugada: el gobierno apostó a una de las grandes pasiones del pueblo argentino para desplegar todo el aparato propagandístico. El relato estaba presente en cada tiro libre, en cada córner o penal, en cada vuelta de los autos del TC, todo a través de periodistas obsecuentes y muy “chupamedias”, por no decir algún improperio.
El escenario a futuro
Estamos entrando en un año electoral, clave para la continuidad o no del “modelo”. Particularmente porque en las… …urnas es donde se decidirá qué modelo de país queremos: una republica, o una pseudo monarquía. La clave del 2013 pasará por conseguir los votos necesarios para poder llenar el Congreso de legisladores K para impulsar la reforma de la Constitución y así allanar el camino a la reelección indefinida, objetivo supremo del kirchnerismo al haberse cortado la sucesión Kirchner-Kirchner debido a la muerte de Néstor.
Y es por eso que se ha potenciado como nunca la maquinaria clientelar. Porque en esa ambición de llevarse todo por delante, sin dejar lugar al que disiente, y al ser el peronismo un movimiento históricamente incapaz de proponer una continuidad de proyecto sin la tutela de un líder supremo, se quiere instaurar a una Cristina “eterna”, tal como lo admitió la diputada del FPV Diana Conti.
Estamos ante un escenario peligroso. Sin olvidar el inmenso daño que se ha realizado en la sociedad, por todo lo expuesto anteriormente, nos encontramos parados ante las puertas de un nuevo estallido social. El 2012 fue un año muy conflictivo, donde se marcó más que nunca la escisión entre pro-K y anti-K, un panorama de antagonismo muy parecido al del peronismo de la década del cincuenta.
Las impresionantes marchas ciudadanas de Septiembre y Noviembre marcaron un antes y un después. Todo el espectro político tomó nota de un reclamo que también los alcanzaba. Pero desde el gobierno se encargaron de minimizarlas y ridiculizarlas. Una cosa es segura: el kirchnerismo perdió el apoyo de la clase media y media-alta. Por lo que ahora más que nunca echaran mano en los sectores más bajos, aquellos a los que tienen dominados y esclavizados.
La escasez de fondos públicos (malgastados en medidas demagógicas), el cese del llamado “viento de cola”, un panorama todavía inestable en el plano internacional, la impotencia para solucionar los problemas de fondo de la Argentina y el malestar social son ingredientes de un caldo cocinándose a alta presión. Estamos a tiempo de corregir el rumbo, antes de que sea demasiado tarde. Solo debemos mantenernos unidos como sociedad, e ir a las urnas con convicción de que se puede tener un país mejor, solo que hay que hacerse escuchar con el voto.
N. del A.: las siguientes fuentes fueron consultadas para obtener los datos estadísticos aquí presentados:
-Censo de población, hogares y viviendas. Año 2010.
-Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC).
-Ministerio de Economía y Finanzas Públicas de la Nación.
Fuente!!! (http://diarioadelante.com/?p=76)
Yo no he leído todo, pero si he leído parte para el que esté interesado en leerlo todo, ahí esta, y el que quiera comentar alguna cosa como "No voy al leer todo eso" absténgase.
Por Federico Ceridono
Durante años se escuchó hablar a los principales intelectuales del campo político, económico y social que un pueblo pobre e ignorante es mucho más manso y fácil de dominar por el poder de turno. El peronismo, y especialmente el kirchnerismo han sabido sacar provecho de esto durante las últimas siete décadas, y lo han aplicado hasta llegar a niveles escandalosos. Populismo, clientelismo y demagogia son los pilares de un modelo de país destinado al fracaso, llevando al pueblo a la miseria extrema, pero donde sus funcionarios son cada vez más ricos y poderosos.
Sin embargo, no nos podemos quedar con la definición de pobreza referida solamente al ámbito económico, siendo que cada vez es más notoria la flaqueza de valores, cultura y educación de la sociedad argentina, algo que los K han sabido explotar para llevar a cabo sus intenciones de quedarse con todo.
Presos de un plan
No podemos ser ajenos al extraordinario crecimiento económico que el país experimento entre 2003 y 2007, y en menor medida en el periodo 2008-2010. Sin embargo, esto no se condice con los índices de desarrollo humano. No ha habido, valga la redundancia, desarrollo de los sectores sociales más postergados, sino que solo se ha evidenciado una marcada diferenciación entre el 20% más rico y el 20% más pobre, sumado a que la clase media se ha visto acorralada por una presión fiscal alarmante, llegando hasta niveles cercanos al 50% del sueldo de un asalariado. La inflación, según índices de organismos privados, organizaciones sindicales y legisladores nacionales, y tomados en nueve centros urbanos del interior del país, muestra una inflación promedio del 25% anual.
Por otro lado, el monto de gasto social aumentó considerablemente. Para el 2013, por ejemplo, se prevé un gasto del 9,5% del PBI, hoy estimado en aproximadamente 500 mil millones de pesos. Es importante resaltar que la ayuda social a sectores postergados es importante, pero debe ir acompañado de políticas firmes y contundentes de creación genuina de trabajo. Justamente este es el primer instrumento de dominación kirchnerista sobre las clases más bajas: el hecho de estar atados a los planes sociales para la subsistencia ante un panorama económico cada vez más complicado, hace que la manipulación electoralista y el aparato clientelar estén más activos que nunca.
Es indiscutible que frente a la posición de vulnerabilidad del ciudadano ante la incertidumbre sobre el rumbo del país, y sobre su propia realidad familiar, hace que termine siendo cooptado por los planes, los bolsones y el dinero. Si se tienen en cuenta además las amplísimas estructuras de base conformadas por punteros que amenazan a los beneficiarios, allí se puede encontrar gran parte del caudal de votos que obtuvo el oficialismo. Nunca ha estado tan viva la expresión de que “muchos argentinos votancon el estomago y no con la cabeza”, y también podríamos agregar el miedo. Porque estos operadores políticos los amedrentan con la posibilidad de quitarles su único ingreso si no se vota por el gobernante de turno, todo comprobable a través de las cientos de denuncias efectuadas, por ejemplo, en el marco del programa “Argentina Trabaja”. Esta situación es más palpable todavía en las provincias kirchneristas devenidas en feudos, como Misiones, Formosa, Chaco, Tucumán, La Rioja y San Juan; y también en los municipios del Conurbano dominados por los todopoderosos barones que se mantienen en el poder, en algunos casos, desde hace mas de 20 años, sustentados por sus propias mafias involucradas en el narcotráfico, y con las barrabravas de clubes como sus fuerzas de choque. Si nos guiamos por números y estadísticas, hay unos cuantos indicadores que evidencian la precaria situación en la que viven millones de argentinos. La nombrada dependencia de la asistencia social, el crecimiento de la informalidad laboral, la presencia de un amplio sector de la población que no puede acceder a la vivienda propia (27,9%), amplias carencias en servicios de infraestructura básicos (el 48,8% de la población no tiene gas de red, el 51,2% no tiene cloacas, 15,16% viven sin retrete, 17,4% no tiene agua de red) y el aumento de la población en villas de emergencia (50% desde 2003) son algunos de ellos.
Una educación herida de muerte
Nunca como ahora se ha visto semejante degradación cultural en nuestro país, que en décadas anteriores pudo jactarse de tener uno de los mejores sistemas educativos de Latinoamérica. La inversión estatal en educación creció, es cierto. Pero más no significa mejor. Que la asistencia a la escuela del sector etario entre los 14 y 17 años sea apenas mayor al 81%, es preocupante. La constante baja en los resultados a nivel internacional en los exámenes de calidad educativa, donde la Argentina salió siempre en los últimos diez lugares, debe llamarnos poderosamente la atención. El gobierno debe entender que ciento noventa días de clase (y sumando) no significan una mejora sustancial en la calidad educativa. Deberían empezar por procurar la excelencia educativa, con la revisión del material de estudio, que en muchos casos esta desactualizado. También se debería prestar atención a los reclamos de los maestros, cuya posición privilegiada en el sistema educativo les permite apreciar los problemas de fondo. Hoy en día, con tal de mantener índices altos de alfabetización, se permiten hasta cuatro materias previas, y múltiples instancias para aprobar a los alumnos. La consigna parece ser “todos tienen que pasar de curso, a como dé lugar”. Pero del papelón internacional no se vuelve, porque a nivel mundial los indicadores surgen a partir de las pruebas de calidad, cuyos paupérrimos desempeños ya hemos advertido.
Lo más aberrante de todo quizás es esta política no reconocida de empezar un proceso de adoctrinamiento en los niños y jóvenes. Se quiere instaurar una especie de revisionismo histórico muy parcializado, donde hechos clave de la historia argentina han sido sistemáticamente eliminados o alterados. Hoy en día no se estudian en profundidad los golpes de estado anteriores al de 1976, y el de 1943 se lo enseña como uno de carácter especial, porque es el que dio inicio al gran gobierno peronista, como si el golpe estuviese legitimado por las acciones de gobierno posteriores, mostrando como que “el fin si justifica los medios”, cosa que se aplica también para los grupos extremistas de la década del setenta, tomados como esa juventud maravillosa y revolucionaria. Mención aparte para la cada vez más escandalosa intromisión de “La Cámpora” entre los jóvenes. Sin dudas que la participación política de la juventud es buena, pero la finalidad del kirchnerismo con ese proyecto nunca ha estado más evidenciada. Sabiendo que todavía cuentan con un relativamente alto apoyo en ese sector, lo meten “de prepo” en la vida política, sin una adecuada formación ciudadana, para agrandar la cantidad de potenciales votantes.
Populismo al extremo
Como si fuera poco, el gobierno ha tomado la senda clásica del populismo peronista, y la ha magnificado de forma exponencial. Todavía no se entiende como se esté malgastando el dinero de la Anses en medidas tan polémicas como subsidiar deportes como el futbol y el automovilismo. El caso del deporte de la redonda es el más cuestionable, siendo el más profesionalizado del mundo, y más grave aún conociendo los negociados turbios y los entramados mafiosos formados por dirigente y managers. $4000 millones otorgados en los últimos tres años, una cifra astronómica. ¿Y no pueden pagar el 82% móvil de las jubilaciones, porque si no se funde el país? ¿Cuántas de las decenas de miles de sentencias de la justicia previsional se podrían haber pagado? Concretamente, con semejante dineral se podrían haber construido 500.000 viviendas del Plan Procrear, 36 hospitales bien equipados, 666 escuelas, mantenido 19.029 comedores durante un año, pagado 1.290.322 sueldos básicos docentes, y otorgado 18.814.814 asignaciones universales. Y eso sin contar los más de $1000 millones de publicidad oficial en la programación, durante el mismo período. Sin lugar a dudas, la medida de gobierno más derrochadora de recursos de la historia del país.
Complementando esto, el plan “LCD para Todos”, que otorgaba televisores con decodificador de televisión satelital terrestre (de cuyos veinticuatro canales, veintidós son de grupos aliados) en cómodas cincuenta cuotas, financiadas por el Banco Nación, pero con fondos sacados del organismo previsional. Como anécdota curiosa, durante la década de 1930, en la Alemania Nazi había un plan de similares características, en donde a los ciudadanos se les regalaban radios que podían captar únicamente la emisora estatal.
Peor todavía: entre Enero y Octubre del 2012, se repartieron aproximadamente 293 millones de pesos en publicidad oficial en los principales diarios del país, destinándose el 99,2% a los medios afines al gobierno, en desmedro de los principales medios opositores como Clarín, La Nación, Perfil y El Cronista.
Era clara la jugada: el gobierno apostó a una de las grandes pasiones del pueblo argentino para desplegar todo el aparato propagandístico. El relato estaba presente en cada tiro libre, en cada córner o penal, en cada vuelta de los autos del TC, todo a través de periodistas obsecuentes y muy “chupamedias”, por no decir algún improperio.
El escenario a futuro
Estamos entrando en un año electoral, clave para la continuidad o no del “modelo”. Particularmente porque en las… …urnas es donde se decidirá qué modelo de país queremos: una republica, o una pseudo monarquía. La clave del 2013 pasará por conseguir los votos necesarios para poder llenar el Congreso de legisladores K para impulsar la reforma de la Constitución y así allanar el camino a la reelección indefinida, objetivo supremo del kirchnerismo al haberse cortado la sucesión Kirchner-Kirchner debido a la muerte de Néstor.
Y es por eso que se ha potenciado como nunca la maquinaria clientelar. Porque en esa ambición de llevarse todo por delante, sin dejar lugar al que disiente, y al ser el peronismo un movimiento históricamente incapaz de proponer una continuidad de proyecto sin la tutela de un líder supremo, se quiere instaurar a una Cristina “eterna”, tal como lo admitió la diputada del FPV Diana Conti.
Estamos ante un escenario peligroso. Sin olvidar el inmenso daño que se ha realizado en la sociedad, por todo lo expuesto anteriormente, nos encontramos parados ante las puertas de un nuevo estallido social. El 2012 fue un año muy conflictivo, donde se marcó más que nunca la escisión entre pro-K y anti-K, un panorama de antagonismo muy parecido al del peronismo de la década del cincuenta.
Las impresionantes marchas ciudadanas de Septiembre y Noviembre marcaron un antes y un después. Todo el espectro político tomó nota de un reclamo que también los alcanzaba. Pero desde el gobierno se encargaron de minimizarlas y ridiculizarlas. Una cosa es segura: el kirchnerismo perdió el apoyo de la clase media y media-alta. Por lo que ahora más que nunca echaran mano en los sectores más bajos, aquellos a los que tienen dominados y esclavizados.
La escasez de fondos públicos (malgastados en medidas demagógicas), el cese del llamado “viento de cola”, un panorama todavía inestable en el plano internacional, la impotencia para solucionar los problemas de fondo de la Argentina y el malestar social son ingredientes de un caldo cocinándose a alta presión. Estamos a tiempo de corregir el rumbo, antes de que sea demasiado tarde. Solo debemos mantenernos unidos como sociedad, e ir a las urnas con convicción de que se puede tener un país mejor, solo que hay que hacerse escuchar con el voto.
N. del A.: las siguientes fuentes fueron consultadas para obtener los datos estadísticos aquí presentados:
-Censo de población, hogares y viviendas. Año 2010.
-Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC).
-Ministerio de Economía y Finanzas Públicas de la Nación.
Fuente!!! (http://diarioadelante.com/?p=76)
Yo no he leído todo, pero si he leído parte para el que esté interesado en leerlo todo, ahí esta, y el que quiera comentar alguna cosa como "No voy al leer todo eso" absténgase.